el veintidós de abril - Hechos 9.1-25, Josué 3-4 y Job 22

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Conversión de Saulo
(Hch 22.6-16; 26.12-18)

Hechos 9 1Mientras tanto, Saulo no dejaba de amenazar de muerte a los creyentes en el Señor. Por eso, se presentó al sumo sacerdote, 2y le pidió cartas de autorización para ir a las sinagogas de Damasco, a buscar a los que seguían el Nuevo Camino, tanto hombres como mujeres, y llevarlos presos a Jerusalén. 3Pero cuando ya se encontraba cerca de la ciudad de Damasco, una luz que venía del cielo brilló de repente a su alrededor. 4Saulo cayó al suelo, y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"
5Saulo preguntó: "¿Quién eres, Señor?" La voz le contestó: "Yo soy Jesús, el mismo a quien estás persiguiendo. 6Levántate y entra en la ciudad; allí te dirán lo que debes hacer."
7Los que viajaban con Saulo estaban muy asustados, porque habían oído la voz pero no habían visto a nadie. 8Luego, Saulo se levantó del suelo; pero cuando abrió los ojos, no podía ver. Así que lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. 9Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber nada.
10En Damasco vivía un creyente que se llamaba Ananías, a quien el Señor se le presentó en una visión y le dijo: "¡Ananías!" Él contestó: "Aquí estoy, Señor."
11El Señor le dijo: "Levántate y vete a la calle llamada Derecha, y en la casa de Judas pregunta por un hombre de Tarso que se llama Saulo. Está orando, 12y en una visión ha visto a uno llamado Ananías que entra y pone sus manos sobre él para que pueda ver de nuevo."
13Al oir esto, Ananías dijo: "Señor, muchos me han hablado de ese hombre y de todos los males que ha causado en Jerusalén a tu pueblo santo. 14Y ahora ha venido aquí, con autorización de los jefes de los sacerdotes, a llevarse presos a todos los que invocan tu nombre."
15Pero el Señor le dijo: "Ve, porque he escogido a ese hombre para que hable de mí a la gente de otras naciones, y a sus reyes, y también a los israelitas. 16Yo le mostraré lo mucho que tiene que sufrir por mi causa."
17Ananías fue a la casa donde estaba Saulo. Al entrar, puso sus manos sobre él, y le dijo:
--Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, me ha mandado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.
18Al momento cayeron de los ojos de Saulo una especie de escamas, y recobró la vista. Entonces se levantó y fue bautizado. 19Después comió y recobró las fuerzas, y se quedó algunos días con los creyentes que vivían en Damasco.

Saulo predica en Damasco

20Luego Saulo comenzó a proclamar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. 21Todos los que lo oían se quedaban asombrados, y decían:
--¿No es este el que andaba persiguiendo en Jerusalén a los que invocan el nombre de Jesús? ¿No es el mismo que también vino aquí para arrestarlos y entregarlos a los jefes de los sacerdotes?
22Pero Saulo hablaba cada vez con más valor, y dejaba confundidos a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es el Mesías.

Saulo escapa de los judíos

23Al cabo de muchos días, los judíos se pusieron de acuerdo para matar a Saulo, 24pero él llegó a saberlo. Día y noche lo esperaban en las puertas de salida de la ciudad, para matarlo, 25pero sus discípulos lo pusieron en un gran canasto y lo bajaron de noche por la muralla que rodeaba la ciudad.


Los israelitas cruzan el Jordán

Josué 3 1Al día siguiente, muy temprano, Josué y todos los israelitas salieron de Sitim y llegaron al río Jordán; pero antes de cruzarlo acamparon allí. 2Pasados tres días, los jefes recorrieron el campamento 3y dieron esta orden a los israelitas: "En cuanto vean ustedes que el arca del Señor pasa, llevada por los sacerdotes levitas, salgan de donde estén y síganla. 4Así sabrán por dónde tienen que ir, porque ninguno de ustedes ha pasado antes por ese camino. Pero no se acerquen al arca, sino quédense siempre detrás de ella, como a un kilómetro de distancia."
5Y Josué les dijo: "Purifíquense, porque mañana verán al Señor hacer milagros." 6A los sacerdotes les dijo: "Tomen el arca de la alianza y crucen el río delante de la gente."
Los sacerdotes tomaron el arca de la alianza y pasaron delante de la gente. 7Entonces el Señor le dijo a Josué: "A partir de hoy te haré cada vez más importante a los ojos de los israelitas. Así ellos verán que yo estoy contigo como estuve con Moisés. 8Tú, por tu parte, ordena a los sacerdotes que llevan el arca de la alianza que, cuando lleguen a la orilla del Jordán, se paren dentro del río."
9Entonces Josué les dijo a los israelitas: "Vengan y escuchen lo que dice el Señor su Dios. 10Esta será la prueba de que el Dios viviente está en medio de ustedes, y de que al paso de ustedes él irá barriendo a los cananeos, los hititas, los heveos, los ferezeos, los gergeseos, los amorreos y los jebuseos. 11Miren, el arca de la alianza del Señor de toda la tierra va a cruzar el Jordán delante de ustedes. 12Por eso, escojan ahora doce hombres, uno de cada una de las doce tribus de Israel. 13Cuando los sacerdotes que llevan el arca del Señor de toda la tierra metan los pies en el agua, el río se dividirá en dos partes, y el agua que viene de arriba dejará de correr y se detendrá como formando un embalse."
14-16Los israelitas salieron de sus tiendas de campaña para cruzar el río, y delante de ellos iban los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza. Pero en cuanto los sacerdotes entraron en el río y sus pies se mojaron con el agua de la orilla (durante el tiempo de la cosecha el Jordán se desborda) el agua que venía de arriba dejó de correr y se detuvo como formando un embalse, bastante lejos, en Adam, la ciudad que está junto a la fortaleza de Saretán. Y el agua que bajaba hacia el Mar Muerto siguió corriendo hasta que se terminó. Así se dividió el agua del río, y los israelitas lo cruzaron frente a la ciudad de Jericó. 17Todo el pueblo cruzó en seco el Jordán, mientras los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor permanecían en medio del Jordán, firmes y en terreno seco.

Las doce piedras tomadas del Jordán

Josué 4 1Después que todos terminaron de cruzar el Jordán, el Señor le dijo a Josué: 2"Escoge doce hombres del pueblo, uno de cada tribu, 3y diles que saquen doce piedras de en medio del río, del lugar donde están parados los sacerdotes, y que las lleven y las pongan en el lugar en que van a acampar esta noche."
4Entonces Josué llamó a los doce hombres que había escogido, 5y les dijo: "Entren hasta el centro del Jordán, delante del arca del Señor, el Dios de ustedes, y cada uno de ustedes échese allí una piedra al hombro, una piedra por cada tribu de Israel, para que sean doce en total. 6Ellas les servirán como prueba para que, en el futuro, cuando sus hijos les pregunten: '¿Qué significan estas piedras?', 7ustedes les contesten: 'Cuando el arca de la alianza del Señor pasó el Jordán, el agua del río se dividió en dos partes delante del arca. Estas piedras sirven para que los israelitas recuerden siempre lo que pasó aquí.'  "
8Ellos hicieron lo que Josué les mandó. Tomaron doce piedras del Jordán, una por cada tribu de Israel, y las llevaron hasta el campamento y allí las colocaron, tal como el Señor le había dicho a Josué. 9Además Josué colocó otras doce piedras en el lugar del río donde se pararon los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza. Esas piedras están allí todavía.
10Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza se quedaron en medio del Jordán mientras los israelitas hacían todas las cosas que el Señor les había ordenado por medio de Josué. Todo se hizo según Moisés lo había mandado a Josué. La gente pasó de prisa, 11y luego que todos estuvieron al otro lado, pasaron los sacerdotes con el arca del Señor, y se pusieron a la cabeza de todo el pueblo. 12También pasaron el río los guerreros de las tribus de Rubén y de Gad y los de la media tribu de Manasés. Pasaron armados, e iban delante de los otros israelitas, según Moisés les había mandado. 13Cerca de cuarenta mil hombres armados y listos para la guerra desfilaron ante el Señor, y fueron hacia los llanos de Jericó. 14Aquel día el Señor hizo que todo Israel admirara y respetara a Josué, como lo había hecho con Moisés durante toda su vida.
15Entonces el Señor le dijo a Josué: 16"Ordena a los sacerdotes que llevan el arca de la alianza, que salgan del Jordán."
17Josué les ordenó que salieran, 18y tan pronto como los sacerdotes salieron del Jordán y pusieron los pies en un lugar seco, el agua del río volvió a su lugar y corrió desbordada como antes.
19Los israelitas salieron del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Guilgal, al este de Jericó. 20Allí Josué colocó las doce piedras que trajeron del Jordán, 21y dijo a los israelitas: "En el futuro, cuando sus hijos les pregunten: '¿Qué significan estas piedras?', 22cuéntenles cómo Israel pasó el río Jordán en seco, 23y cómo el Señor su Dios secó el agua del Jordán mientras ustedes pasaban, tal como antes había secado el Mar Rojo mientras pasábamos nosotros. 24Así todos los pueblos del mundo sabrán lo poderoso que es el Señor, y ustedes honrarán siempre al Señor su Dios."


Tercera serie de diálogos
(Caps. 22--27)

Job 22
Elifaz
1-2¿Crees tú que el hombre, por muy sabio que sea,
puede serle a Dios de alguna utilidad?
3¿Qué interés o beneficio obtiene el Todopoderoso
de que tú seas recto e intachable?
4Si él te corrige y te llama a juicio,
no es porque tú le sirvas con fidelidad,
5sino porque tu maldad es mucha
y tus pecados no tienen límite.
6Tú, sin necesitarlo, exigías prenda a tus hermanos;
les quitabas su ropa y los dejabas desnudos.
7A quien tenía sed, no le dabas agua;
a quien tenía hambre, no le dabas de comer.
8¡Como eras poderoso y respetable,
te creías el dueño de la tierra!
9Dejabas ir a las viudas con las manos vacías,
y maltratabas a los huérfanos.
10Por eso ahora el peligro te rodea
y te sientes de pronto lleno de terror.
11Todo es oscuridad, no puedes ver nada;
un torrente de agua te inunda.

12Dios está en lo más alto del cielo;
las estrellas más altas quedan a sus pies.
13-14¿Cómo puedes decir que Dios no se da cuenta,
que las densas nubes le impiden juzgar?
¿Cómo puedes decir que Dios no ve
porque anda paseando de un lado a otro del cielo?
15¿Piensas seguir por el camino oscuro
que han seguido los malvados?
16Ellos murieron muy pronto
como arrebatados por un río crecido.
17Decían a Dios: "¡Déjanos en paz!
¿Qué puede hacer el Todopoderoso por nosotros?"
18(Y sin embargo, él fue quien llenó sus casas de bienes.
¡Lejos de mí pensar como los malos!)
19Los justos ven esto y se alegran;
los inocentes se ríen
20al ver que las riquezas de los malos
acaban devoradas por el fuego.

21Ponte de nuevo en paz con Dios,
y volverás a tener prosperidad.
22Deja que él te instruya,
grábate en la mente sus palabras.
23Si te humillas, y te vuelves al Todopoderoso,
y alejas el mal de tu casa,
24y si miras aun el oro más precioso
como si fuera polvo, como piedras del arroyo,
25el Todopoderoso será entonces
tu oro y tu plata en abundancia.
26Él será tu alegría,
y podrás mirarlo con confianza.
27Si le pides algo, él te escuchará,
y tú cumplirás las promesas que le hagas.
28Tendrás éxito en todo lo que emprendas;
la luz brillará en tu camino.
29Porque Dios humilla al orgulloso
y salva al humilde.
30Él te librará, si eres inocente,
si estás limpio de pecado.

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