el veintiocho de marzo - San Mateo 23.1-12, Números 22.41-23.26 y Cantares 3.6-5.1

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Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

San Mateo 23 1Después de esto, Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: 2"Los maestros de la ley y los fariseos enseñan con la autoridad que viene de Moisés. 3Por lo tanto, obedézcanlos ustedes y hagan todo lo que les digan; pero no sigan su ejemplo, porque ellos dicen una cosa y hacen otra. 4Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. 5Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en anchas tiras, y ponerse ropas con grandes borlas. 6Quieren tener los mejores lugares en las comidas y los asientos de honor en las sinagogas, 7y desean que la gente los salude con todo respeto en la calle y que los llame maestros.
8"Pero ustedes no deben pretender que la gente los llame maestros, porque todos ustedes son hermanos y tienen solamente un Maestro. 9Y no llamen ustedes padre a nadie en la tierra, porque tienen solamente un Padre: el que está en el cielo. 10Ni deben pretender que los llamen guías, porque Cristo es su único Guía. 11El más grande entre ustedes debe servir a los demás. 12Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.


Números 22 41A la mañana siguiente, Balac buscó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, desde donde pudo ver los alrededores del campamento de los israelitas.
Números 23 1Entonces Balaam le dijo:
--Constrúyeme aquí siete altares, y prepárame siete becerros y siete carneros.
2Balac hizo lo que Balaam le dijo, y entre los dos sacrificaron un becerro y un carnero en cada altar.
3Luego Balaam le dijo a Balac:
--Quédate junto al sacrificio, mientras voy a ver si el Señor viene a encontrarse conmigo. Luego te comunicaré lo que él me dé a conocer.

Balaam bendice a Israel

Y Balaam se fue a una colina desierta, 4donde Dios se le apareció. Balaam le dijo:
--He preparado siete altares, y en cada uno he ofrecido un becerro y un carnero.
5Entonces el Señor puso en labios de Balaam lo que tenía que decir, y le dijo:
--Regresa a donde está Balac y dile lo mismo que yo te he dicho.
6Balaam regresó y encontró a Balac de pie, junto al sacrificio, en compañía de todos los jefes moabitas. 7Entonces Balaam pronunció esta profecía:

"Desde las montañas del oriente, desde Aram,
me hizo venir Balac, rey de Moab.
'Ven --me dijo--, maldíceme a Israel,
deséale el mal al pueblo de Jacob.'
8Pero, ¿cómo maldecir al que Dios no maldice?
¿Cómo desear el mal, si el Señor no lo hace?
9Desde estas altas rocas puedo verlo,
desde estas colinas lo miro:
es un pueblo que vive apartado,
distinto de los otros pueblos.
10Son como el polvo; ¿quién puede contarlos?
¿Quién puede saber su número?
¡Ojalá muera yo como esos hombres justos,
y sea mi fin como el de ellos!"

11Entonces Balac le reclamó a Balaam:
--¿Qué estás haciendo? Yo te traje para que maldijeras a mis enemigos, y tú te has puesto a bendecirlos.
12Y Balaam contestó:
--Habíamos quedado en que yo diría solamente lo que el Señor pusiera en mis labios.
13Pero Balac insistió:
--Ven conmigo a otra parte, desde donde solo podrás ver los alrededores del campamento, pero no el campamento completo. Maldícemelos desde allí.
14Y Balac llevó a Balaam al campo de Sofim, en la cumbre del monte Pisgá, donde construyó siete altares y sacrificó en cada uno un becerro y un carnero. 15Allí Balaam dijo a Balac:
--Quédate aquí, junto al sacrificio, mientras yo voy a encontrarme con Dios.
16El Señor salió al encuentro de Balaam y puso en sus labios lo que tenía que decir. Además le dijo:
--Regresa a donde está Balac y dile lo mismo que yo te he dicho.
17Balaam regresó y encontró a Balac de pie, junto al sacrificio, en compañía de los jefes moabitas. Y Balac le preguntó:
--¿Qué te dijo el Señor?
18Entonces Balaam pronunció esta profecía:

"Balac, hijo de Sipor,
escúchame con atención.
19Dios no es como los mortales:
no miente ni cambia de opinión.
Cuando él dice una cosa, la realiza.
Cuando hace una promesa, la cumple.
20Yo tengo órdenes de bendecir;
si Dios bendice, yo no puedo contradecirlo.
21Nadie ha visto engaño ni maldad
en Israel, el pueblo de Jacob.
El Señor su Dios está con ellos,
y ellos lo aclaman como rey.
22Dios, que los sacó de Egipto, es para ellos
lo que son para el búfalo sus cuernos.
23Contra Jacob no valen maleficios;
contra Israel no sirven brujerías.
Ahora es preciso decir a Israel:
'¡Cuántas maravillas ha hecho Dios contigo!'
24Este pueblo se levanta
amenazante como un león,
y no descansará hasta devorar su presa
y beber la sangre de sus víctimas."

25Balac dijo entonces a Balaam:
--¡Ya que no puedes maldecir a este pueblo, por lo menos no lo bendigas!
26A lo cual respondió Balaam:
--¿No te había dicho ya, que yo solo puedo hacer lo que el Señor me ordene?


Tercer canto

Coro Cantares 3 6¿Qué es eso que viene del desierto
y avanza entre columnas de humo,
entre humo de mirra y de incienso
y de toda clase de perfumes?

7¡Es la litera de Salomón!
Viene escoltada por sesenta soldados
de los más valientes de Israel;
8todos ellos manejan la espada
y son expertos guerreros;
cada uno lleva la espada al cinto
en previsión de peligros nocturnos.

9El rey Salomón se ha hecho una litera
con finas maderas del Líbano.
10Las columnas son de plata;
el respaldo, de oro;
el asiento, tapizado de púrpura;
el interior, decorado con amor
por las mujeres de Jerusalén.

11Mujeres de Sión,
¡salgan a ver al rey Salomón!
Lleva puesta la corona
que le hizo su madre para el día de su boda,
para el día más feliz de su vida.

Él
Cantares 4 1¡Qué hermosa eres, amor mío!
¡Qué hermosa eres!
Tus ojos son dos palomas
escondidas tras tu velo;
tus cabellos son como cabritos
que retozan por los montes de Galaad.
2Tus dientes, todos perfectos,
son cual rebaño de ovejas
recién salidas del baño
y listas para la trasquila.
3Tus labios son rojos
como hilos de escarlata,
y encantadoras tus palabras.
Tus mejillas son dos gajos de granada
escondidos tras tu velo.
4Tu cuello es semejante
a la bella torre de cantería
que se construyó para David.
De ella cuelgan mil escudos,
escudos de valientes.
5Tus pechos son dos gacelas,
dos gacelas mellizas
que pastan entre las rosas.

6Mientras llega el día
y huyen las sombras,
me iré al monte de la mirra,
a la colina del incienso.

7¡Tú eres hermosa, amor mío;
hermosa de pies a cabeza!
¡En ti no hay defecto alguno!

8Baja conmigo del Líbano, novia mía;
baja conmigo del Líbano.
Contempla el valle desde la cumbre del Amaná,
desde la cumbre del Senir y del Hermón;
desde las cuevas de los leones,
desde los montes de los leopardos.

9Me robaste el corazón,
hermanita, novia mía;
me robaste el corazón
con una sola mirada tuya,
con uno de los hilos de tu collar.

10¡Qué gratas son tus caricias,
hermanita, novia mía!
¡Son tus caricias más dulces que el vino,
y más deliciosos tus perfumes
que todas las especias aromáticas!

11Novia mía,
de tus labios brota miel.
¡Miel y leche hay debajo de tu lengua!
¡Como fragancia del Líbano
es la fragancia de tu vestido!

12Tú, hermanita, novia mía,
eres jardín cerrado,
cerrada fuente,
sellado manantial;
13jardín donde brotan los granados
de frutos exquisitos;
jardín donde hay flores de alheña,
14nardos y azafrán,
caña aromática y canela,
y toda clase de árboles de incienso,
de mirra y de áloe;
¡todas las mejores especias aromáticas!
15La fuente del jardín
es un pozo del cual brota
el agua que baja desde el Líbano.

16Viento del norte, ¡despierta!
Viento del sur, ¡ven acá!
¡Soplen en mi jardín y esparzan su perfume!

Ella
Ven, amado mío, a tu jardín,
y come de sus frutos exquisitos.

Él
Cantares 5 1Ya he entrado en mi jardín,
hermanita, novia mía.
Ya he tomado mi mirra y mis perfumes,
ya he probado la miel de mi panal,
ya he bebido mi vino y mi leche.

Coro
Queridos amigos,
coman y beban,
¡beban todo lo que quieran!

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