el once de febrero - Hebreos 8, Éxodo 5.1-6.27 y Proverbios 1

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Imperfección del culto antiguo

Hebreos 8 1Lo más importante de lo que estamos diciendo es que nuestro Sumo Sacerdote es de tal naturaleza que se ha sentado en el cielo, a la derecha del trono de Dios, 2y oficia como sacerdote en el verdadero santuario, el que fue hecho por el Señor y no por los hombres.
3Todo sumo sacerdote es nombrado para presentar ofrendas y sacrificios, y por eso es necesario que Jesucristo también tenga algo que ofrecer. 4Si él estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, pues aquí ya hay sacerdotes que presentan las ofrendas mandadas por la ley de Moisés. 5Pero estos sacerdotes prestan su servicio por medio de cosas que no son más que copias y sombras de lo que hay en el cielo. Y sabemos que son copias porque, cuando Moisés iba a construir el santuario, Dios le dijo: "Pon atención y hazlo todo según el modelo que te mostré en el monte." 6Pero nuestro Sumo Sacerdote, que ha recibido un ministerio sacerdotal mucho mejor, es mediador de una alianza mejor, basada en mejores promesas.

Imperfección de la primera alianza

7Si la primera alianza hubiera sido perfecta, no habría sido necesaria una segunda alianza. 8Pero Dios encontró imperfecta a aquella gente, y dijo:
"El Señor dice: Vendrán días
en que haré una nueva alianza con Israel y con Judá.
9Esta alianza no será como la que hice con sus antepasados,
cuando los tomé de la mano
para sacarlos de la tierra de Egipto;
y como ellos no cumplieron mi alianza,
yo los abandoné, dice el Señor.
10La alianza que haré con Israel
después de aquellos días,
será esta, dice el Señor:
Pondré mis leyes en su mente
y las escribiré en su corazón.
Yo seré su Dios
y ellos serán mi pueblo.
11Ya no será necesario que unos a otros,
compatriotas o parientes, tengan que instruirse
para que conozcan al Señor,
porque todos me conocerán,
desde el más pequeño hasta el más grande.
12Yo les perdonaré sus maldades
y no me acordaré más de sus pecados."
13Cuando Dios habla de una nueva alianza es porque ha declarado vieja a la primera; y a lo que está viejo y anticuado, poco le falta para desaparecer.


Moisés y Aarón hablan con el faraón

Éxodo 5 1Después de esto, Moisés y Aarón fueron a decirle al faraón:
--Así ha dicho el Señor, el Dios de Israel: 'Deja ir a mi pueblo al desierto, para que haga allí una fiesta en mi honor.'
2Pero el faraón contestó:
--¿Y quién es 'el Señor', para que yo le obedezca y deje ir a los israelitas? Ni conozco al Señor, ni tampoco voy a dejar ir a los israelitas.
3Entonces ellos dijeron:
--El Dios de los hebreos ha venido a nuestro encuentro; así que vamos a ir al desierto, a una distancia de tres días de camino, para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios, no sea que nos haga morir por una peste o a filo de espada.
4Pero el rey de Egipto les dijo:
--Moisés y Aarón, ¿por qué distraen a la gente de su trabajo? ¡Vayan a seguir trabajando!
5También les dijo el faraón:
--Ahora que hay tantos israelitas en el país, ¿van ustedes a hacer que dejen de trabajar?
6Ese mismo día el faraón ordenó a los capataces y jefes de grupo:
7--Ya no les den paja a los israelitas para que hagan adobes, como se ha estado haciendo; ¡que vayan ellos mismos a recoger la paja! 8Pero exíjanles la misma cantidad de adobes que han hecho hasta ahora. ¡Ni un solo adobe menos! Son unos holgazanes, y por eso gritan: '¡Vayamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios!' 9Hagan trabajar más duro a esa gente; manténganlos ocupados, para que no hagan caso de mentiras.
10Los capataces y jefes de grupo salieron y fueron a decir a la gente:
--El faraón ha dado órdenes de que ya no se les dé paja. 11Ahora ustedes mismos tendrán que ir a recogerla en donde la encuentren. Pero no por eso se les va a rebajar la cantidad de adobes que tienen fijada.
12Los israelitas se dispersaron por todo Egipto, en busca de rastrojo, para usarlo como paja. 13-14Todos los días los capataces del faraón les exigían la misma cantidad de adobes que hacían cuando se les daba paja, y además golpeaban a los jefes de grupo israelitas, y les decían:
--¿Cómo es que ni ayer ni hoy completaron ustedes la misma cantidad de adobes que antes hacían?
15Los jefes de grupo israelitas fueron a quejarse ante el faraón, y le dijeron:
--¿Por qué trata así Su Majestad a estos siervos suyos? 16Ya no se nos da paja y, sin embargo, se nos exige que hagamos adobes, y además se nos golpea. ¡La culpa es de la gente de Su Majestad!
17Pero el faraón contestó:
--¡Ustedes no son otra cosa que unos holgazanes! Por eso andan diciendo: 'Vayamos a ofrecer sacrificios al Señor.' 18¡Váyanse a trabajar! Y aunque no se les dará ya paja, aun así tendrán que entregar la misma cantidad de adobes.
19Los jefes de grupo israelitas se vieron en aprietos cuando se les dijo que no debían reducir la producción diaria de adobes. 20Al salir de su entrevista con el faraón, se encontraron con Moisés y Aarón, que los estaban esperando, 21y les dijeron:
--Que el Señor mire lo que ustedes han hecho y los castigue. Porque ustedes tienen la culpa de que el faraón y sus funcionarios nos miren mal. Ustedes mismos les han puesto la espada en la mano para que nos maten.

La oración de Moisés

22Entonces Moisés dijo al Señor en oración:
--Señor, ¿por qué tratas mal a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? 23Desde que vine a hablar con el faraón en tu nombre, él ha maltratado aún más a tu pueblo, y tú no has hecho nada para salvarlo.
Éxodo 6 1Y el Señor le contestó:
--Ahora verás lo que voy a hacer con el faraón, porque solo por la fuerza los dejará salir de su país; es más, él mismo les dirá que se vayan.

Dios vuelve a llamar a Moisés

2Dios se dirigió a Moisés y le dijo:
--Yo soy EL SEÑOR. 3Me manifesté a Abraham, Isaac y Jacob con el nombre de Dios todopoderoso, pero no me di a conocer a ellos con mi verdadero nombre: EL SEÑOR. 4Hice además una alianza con ellos, y me comprometí a darles la tierra de Canaán, o sea la región en la que vivieron como extranjeros por algún tiempo. 5Y ahora que he sabido que los israelitas sufren, y que los egipcios los obligan a trabajar, me he acordado de mi alianza. 6Por lo tanto, ve a decir a los israelitas que yo, el Señor, voy a librarlos de su esclavitud y de los duros trabajos a que han sido sometidos por los egipcios. Desplegaré mi poder y los salvaré con grandes actos de justicia; 7los tomaré a ustedes como pueblo mío, y yo seré su Dios. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios, que los libró de los duros trabajos a que habían sido sometidos por los egipcios. 8Los llevaré al país que prometí dar a Abraham, Isaac y Jacob, y que les daré a ustedes en propiedad. Yo soy el Señor.
9Moisés les repitió esto a los israelitas, pero ellos no le hicieron caso, pues estaban muy desanimados por lo duro de su esclavitud. 10Entonces el Señor le dijo a Moisés:
11--Ve a decirle al faraón que deje salir de Egipto a los israelitas.
12Pero Moisés le contestó al Señor:
--Ni siquiera los israelitas me hacen caso; ¿y cómo me va a hacer caso el faraón, si yo soy tan torpe para hablar?
13Entonces el Señor mandó a Moisés y Aarón que dijeran a los israelitas y al faraón, que tenían órdenes precisas de sacar de Egipto a los israelitas.

Lista de antepasados de Aarón y de Moisés

14Estos son los jefes de familia, por parte de sus padres.
Los hijos de Rubén, el hijo mayor de Israel, fueron: Hanoc, Falú, Hesrón y Carmí. Estos son los clanes de Rubén.
15Los hijos de Simeón fueron: Jemuel, Jamín, Óhad, Jaquín, Sóhar y Saúl, que fue hijo de una cananea. Estos son los clanes de Simeón.
16Leví vivió ciento treinta y siete años. Estos son los nombres de sus hijos, de mayor a menor: Guersón, Quehat y Merarí. 17Los hijos de Guersón, en orden de clanes, fueron: Libní y Simí. 18Quehat vivió ciento treinta y tres años, y sus hijos fueron: Amram, Ishar, Hebrón y Uziel. 19Los hijos de Merarí fueron: Mahli y Musí. Estos son los clanes de Leví, de mayor a menor.
20Amram se casó con su tía Jocabed, que dio a luz a Aarón y a Moisés. Amram vivió ciento treinta y siete años.
21Los hijos de Ishar fueron: Coré, Néfeg y Zicrí.
22Los hijos de Uziel fueron: Misael, Elsafán y Sitrí.
23Aarón se casó con Eliseba, que era hija de Aminadab y hermana de Nahasón, y que dio a luz a Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
24Los hijos de Coré fueron Asir, Elcaná y Abiasaf. Estos son los clanes de los coreítas.
25Eleazar, uno de los hijos de Aarón, se casó con una de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Estos son los jefes de familia de los levitas, en orden de clanes.
26Estos son los mismos Aarón y Moisés a los que el Señor les dijo que sacaran de Egipto a los israelitas, formados como un ejército. 27Son los mismos Moisés y Aarón que hablaron con el faraón, rey de Egipto, para sacar de ese país a los israelitas.


Valor de los proverbios

Proverbios 1 1Dichos de Salomón, hijo de David, rey de Israel, 2que tienen como propósito:
comunicar sabiduría e instrucción,
ayudar a comprender palabras llenas de sentido,
3adquirir instrucción, prudencia,
justicia, rectitud y equilibrio;
4hacer sagaces a los jóvenes inexpertos,
y darles conocimiento y reflexión.
5El que es sabio e inteligente, los escucha,
y adquiere así más sabiduría y experiencia
6para entender los dichos de los sabios,
y sus palabras, ejemplos y adivinanzas.

7La sabiduría comienza por honrar al Señor;
los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

Primera colección de poemas sapienciales


8Hijo mío, atiende la instrucción de tu padre
y no abandones la enseñanza de tu madre,
9pues serán para ti un bello adorno:
como un collar o una corona.

10Si los pecadores quieren engañarte,
¡no se lo permitas, hijo mío!
11Tal vez te digan: "Ven con nosotros;
por capricho tenderemos una trampa
para matar a algún inocente cuando pase.
12Nos tragaremos vivos a los hombres honrados
como se traga la muerte a quienes caen en el sepulcro.
13Tendremos toda clase de riquezas,
¡llenaremos nuestras casas con todo lo robado!
14Ven y comparte tu suerte con nosotros,
y comparte también nuestro fondo común."
15¡Pero no vayas con ellos, hijo mío!
Aléjate de sus malos caminos,
16pues tienen prisa por hacer lo malo;
¡tienen prisa por derramar sangre!

17Aunque no vale la pena tender una trampa
si los pájaros pueden verla,
18esos hombres se tienden la trampa a sí mismos
y ponen su vida en peligro.
19Tal es el final de los ambiciosos:
su propia ambición los mata.

Invitación de la sabiduría


20Por calles y avenidas
la sabiduría hace oir su voz;
21proclama sus palabras por las puertas,
por los puntos más concurridos de la ciudad:

22"Jóvenes inexpertos, burlones y necios,
¿hasta cuándo amarán la inexperiencia,
y hallarán placer en sus burlas,
y despreciarán el saber?
23Presten atención a mis correcciones
y yo los colmaré de mi espíritu;
les daré a conocer mis pensamientos.
24Yo los he llamado, los he invitado a venir,
pero ustedes no han querido hacerme caso.
25Al contrario, han rechazado mis consejos;
no han querido recibir mi corrección.
26¡Ya me tocará reir cuando les llegue la desgracia!
¡Ya me burlaré cuando estén muertos de miedo,
27cuando vengan sobre ustedes temores y problemas,
desesperación y angustia,
como un torbellino que todo lo destruye!

28"Ese día me llamarán, pero no responderé;
me buscarán, pero no me encontrarán;
29pues desprecian la sabiduría
y no quieren honrar al Señor.
30No desean recibir mis consejos;
desprecian mis correcciones.
31¡Pues sufrirán las consecuencias de su conducta!
¡Quedarán hartos de sus malas intenciones!
32A los inexpertos los mata su falta de experiencia,
y a los necios los destruye su despreocupación;
33pero el que me preste atención, vivirá en paz
y sin temor de ningún peligro."

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